San Francisco fundó la orden con el objetivo de imitar la vida y enseñanzas de Jesucristo, y quiso que la regla bulada respaldara la manera de vivir de los franciscanos, una vida de pobreza, renunciando a la propiedad personal y dedicándose al servicio de los pobres y necesitados.
Además, la regla bulada estableció que los franciscanos debían vivir en comunidades y trabajar manualmente para su sustento. Debían depender de la caridad de otros y renunciar a cualquier forma de poder o prestigio. Asimismo, la regla enfatizaba la importancia de la humildad y la obediencia hacia la Iglesia.
A lo largo de los siglos, la regla bulada de San Francisco de Asís ha sido un símbolo de la vida franciscana y ha influido en la espiritualidad de numerosos seguidores de la orden. A través de su compromiso con la pobreza y el servicio a los demás, los franciscanos han dejado una huella duradera en la historia de la Iglesia y en la sociedad en general.