Hoy celebramos San Diego de Alcalá que fue un religioso nacido en San Nicolás del Puerto (Sevilla), el 14 de noviembre de 1400. Desde joven, abrazó la vida eremítica, dedicándose a la oración y al trabajo. Ingresó en la Orden de los Hermanos Menores y se dedicó a los oficios más humildes. En 1441, partió como misionero a las Canarias, donde llegó a ser guardián. Sin embargo, enfrentó dificultades debido a su defensa de los aborígenes frente a los conquistadores. Regresó a la península y en 1450 se trasladó a Roma para ganar el jubileo y asistir a la canonización de San Bernardino de Siena. Durante su estancia en Roma, se dice que curó a muchos apestados con su oración. Luego regresó a España y falleció el 13 de noviembre de 1463 en Alcalá de Henares, donde se veneran sus restos. Fue canonizado por el Papa Sixto V en 1588.
San Diego de Alcalá dio nuevo esplendor a la figura de los humildes y sencillos hermanos que, en los primeros tiempos, con su silencio, laboriosidad y penitencia, fueron el gozo y la gloria de Francisco.
El documento que ponemos a vuestra disposición es el "Breve de Clemente VIII", fechado el 20 de marzo. Este breve otorga a las diócesis de Sevilla y Toledo la facultad de rezar a San Diego con solemnidad y concede indulgencias. El documento se encuentra en el ARCHIVO-BIBLIOTECA FRANCISCANO PROVINCIAL, Provincia de la Inmaculada, en el Fondo AFIO A-173/3.
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