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Con motivo del día del libro: Una lectura social de la Regla Bulada de Francisco de Asís

En el octavo centenario de la aprobación por el Papa Honorio III de la Regla franciscana, la que conocemos como Regla bulada, queremos leer el viejo texto salido de la mano de Francisco con una mirada de aprecio y actualización. Aprecio porque esta Regla ha sido el cobijo de generaciones de franciscanos. Y actualización, porque nuestra mirada, como no podía ser de otra manera, se hace desde el más trepidante hoy.

Desde esa perspectiva, desearíamos escuchar el latir del texto, nos gustaría tocar su fondo y captar lo más esencial del corazón de Francisco. Palabras vivas, las de la Regla, para caminos de vida. Los valores elegidos para ser iluminados por el texto se orientarán a la vida de quien aprecia a Francisco, de quien está en la órbita de lo franciscano. Las opciones carismáticas engendran responsabilidades sociales específicas. En el caso del franciscanismo, tienen prioridad todas aquellas que afectan a los descartados (a los menores sociales), a la creación como sujeto de amor y, sobre todo, a los temas relativos a la paz social. Consideramos que la oferta de paz, en toda su amplitud y hondura, es lo específico de la oferta franciscana, el resultado de su elaboración espiritual. No es solamente un derivado de su espiritualidad, sino también su núcleo.

Ahora que estamos en tiempos de acumular materiales y no sabemos, tras esta formidable crisis que sufre la vida religiosa franciscana, así como la laical, qué es lo que va a surgir, quizá la lectura social de la Regla afianza en la posibilidad de una vida cristiana no menos fraterna y más social, no menos espiritual y más allá de las tradiciones religiosas, no menos teñida al Evangelio y más hermanada con las fatigosas sendas de lo humano. Tal vez esté más cerca que nunca de nosotros el día hermoso en que surja pujante la utopía franciscana de la fraternidad global.

El autor: Fidel Aizpurúa Donazar

 

 

“EL ESPÍRITU DEL SEÑOR Y SU SANTA OPERACIÓN”

Origen y sentido de la fraternidad franciscana.

Celebramos el octavo centenario de la redacción y aprobación de la Regla franciscana (Regla bulada), confirmada el 29 de noviembre de 1223 por Honorio III. Creemos que debemos acercarnos a ella recordando las palabras de Francisco en su Testamento. Francisco unió los términos “confirmación” y “revelación del Altísimo” y la comprensión de la Regla nos exige no separarlos, para mantenernos próximos a la actitud de Francisco. Haciendo una nueva lectura, concebida de forma distinta a la tradicional, que durante siglos ha sido eminentemente jurídica, y en fidelidad a la voluntad y a los deseos de Francisco, tal vez nos sea posible iniciar un camino de vida franciscana inédito y abierto a nuestras posibilidades.

¿A qué podemos aspirar y a qué nos podemos comprometer? ¿No es una temeridad pretender que la Regla, como la entendieron Francisco y Honorio III y cómo nosotros la leemos, sea nuestra pauta de vida en pleno siglo XXI?. O, ¿Será que la fidelidad a esa Regla y a la vida franciscana nos exige hoy dar un vuelco e iniciar una forma nueva de entenderla y vivirla? ¿Es posible para nosotros aspirar con realismo a unas relaciones en las que cada uno ame y nutra a los hermanos con un amor y una voluntad de servicio que despierte el Espíritu del Señor y no se inspire en modelo humano alguno? “La santa operación del Espíritu del Señor” (Rb 10,8) es, para Francisco, la base y la condición esencial de toda la vida franciscana en el seno de la vida cristiana. Sólo podremos amar al Hermano más que una madre a su hijo si de verdad somos Hermanos Espirituales” (Rb 6,8), como sólo podremos cumplir la Regla que, según Francisco, es sólo Evangelio si la abordamos “Espiritualmente” (Rb 10,4). Fue ciertamente el proyecto de Francisco, pero, al darnos la Regla, vino a decirnos que era también el nuestro y que lo consideraba posible, porque para un cristiano el Evangelio marca la forma de vida y porque Jesús nos ha dicho que nos amemos como Él nos ama.

El autor: José Antonio Guerra Zubillaga