De convento franciscano a espacio de culto fallero

Hoy Valencia comenzaría la semana grande de fallas, a las 14:00 de la tarde los valencianos se concentrarían en la Plaza del Ayuntamiento como cada día desde el 1 de marzo hasta el día de San José para vivir el ritual, de fuego, color, ruido y pólvora. Un espectáculo que se inicia al grito de las falleras mayores desde el balcón del Ayuntamiento con el ya conocido; “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà”, el momento en que la ciudad de Valencia se paraliza durante cinco minutos para vivir con intensidad el sentimiento fallero.

 Lo que mucha gente no sabe que en el espacio donde se tira la “mascleta” se encontraba el Convento franciscano de San Francisco de Valencia.

 

 El origen del convento lo encontramos en la etapa donde Jaime I conquista a ciudad de Valencia en el año 1238. Antes de la conquista de Jaime I, en el año 1228 dos frailes franciscanos que vivían en Teruel, Fr. Juan de Perusia y Fr. Pedro de Saxoferrato fueron a la ciudad de Valencia a predicar, pero fueron detenidos por el rey musulmán de Valencia Zeyt-Abu-Zeyt quien los torturo y ejecuto. Al conquistar Jaime I la ciudad concedió a los franciscanos los terrenos donde decía la tradición que habían sido martirizados los frailes, un espacio de extramuros de la ciudad de Valencia del siglo XIII donde actualmente se encuentra la plaza del Ayuntamiento de Valencia.

 El máximo esplendor del monasterio se alcanzo en los siglos XIV y XVII, cuando ya se encontraba el recinto dentro de la muralla cristiana que realizo el Pedro IV de Aragón. Haciendo caso al plano del Padre Tosca de principio del s. XVIII el convento ocuparía prácticamente la totalidad de la plaza del Ayuntamiento. Un monasterio que constaba de dos grandes claustros góticos, un amplio jardín, una iglesia y un campanario.

 El convento tuvo mucha importancia tanto en la ciudad de Valencia como en el Reino de Valencia, siendo el convento principal de la Provincia Observante de San Francisco de Valencia que abarcaba los Reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, Condado de Cataluña y el Rosellón.

 

La decadencia del monasterio se produjo a principio del siglo XIX, guerra de independencia, desamortizaciones, exclaustraciones, … Aunque hubo un intento de recuperar el esplendor del monasterio en el año 1827 por parte de los frailes, finalmente en el año 1835 fueron obligados a abandonar el convento, terminando con 600 años de presencia franciscana en el corazón de la ciudad de Valencia.

Después de la salida de los frailes el convento paso a ser utilizado por el Cuartel de Caballería de los Lanceros de Numancia.  En al año 1891 el monasterio de San Francisco fue demolido dando lugar a la actual plaza del Ayuntamiento.

 

 

           Alberto Marín 

                                                                                                                   Técnico de las Bibliotecas-Archivos

de la Prov. Franciscana de la Inmaculada