El Archivo Franciscano Provincial, presente en las XIV Jornadas Técnicas de Archiveros de la Iglesia en España celebradas en Madrid
Fray Pedro Gil Muñoz, Archivero-Bibliotecario Provincial y Yolanda Fernández Hidalgo, Técnica del Archivo Franciscano Provincial (Madrid) han participado en las XIV Jornadas Técnicas de Archiveros de la Iglesia en España, celebradas en Madrid los días 5 y 6 de marzo de 2026, bajo el título general “Gestión integral de los archivos de la Iglesia en el siglo XXI”.
Durante estas jornadas se presentaron diversas ponencias de gran interés técnico para los profesionales del ámbito archivístico. Entre ellas destacó “El reto de planificar en archivos: riesgos y oportunidades”, impartida por Enric Cobo Barri, subdirector general d’Arxius i Gestió Documental de la Generalitat de Catalunya. Asimismo, Elisa García Prieto, técnico superior de Archivos del Centro de Información Documental de Archivos, ofreció la ponencia “¿Hacia dónde vamos en la descripción archivística? Retos, oportunidades y desafíos”.
También resultó especialmente interesante la intervención de María Nieves Sobrino García, directora del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, titulada “¡Fotos en mi archivo! Cómo abordar su gestión integral y no morir en el intento”, así como la ponencia y taller práctico “Digitalizar para conservar, digitalizar para difundir. Qué aspectos hay que tener en cuenta en un plan de digitalización”, impartida por Jesús Robledano Arillo, profesor titular de la Universidad Carlos III de Madrid.
En la segunda jornada se abordaron igualmente cuestiones relevantes como “Del documento vivo a la memoria institucional: hacia un sistema integral de archivos en la Iglesia”, presentada por Salomé Lendínez Ramírez, así como “Archivos inclusivos: garantizar el derecho de acceso a todas las personas”, a cargo de Luis Hernández Olivera, Cristina Calvo Martínez y José Ángel Gallego González. Finalmente, se expuso la ponencia “Aplicaciones de la IA en archivos. ¿Realidad o utopía?”, impartida por Carlos Alonso Villalobos.
En conjunto, las jornadas han resultado muy enriquecedoras desde el punto de vista técnico, permitiéndonos conocer nuevas metodologías, retos y oportunidades en la gestión archivística contemporánea, así como intercambiar experiencias con profesionales del sector.
Queremos destacar especialmente la presentación de las Jornadas, a cargo de Mons. D. Francisco José Prieto Fernández, Obispo de Santiago de Compostela y presidente de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española. En su intervención, dedicó un reconocimiento expreso al trabajo que realizamos los archiveros de la Iglesia, subrayando la importancia de nuestra labor en la custodia, organización y difusión del patrimonio documental eclesiástico.
Sus palabras, cercanas y alentadoras, pusieron en valor nuestro compromiso y dedicación.
Transcribimos sus palabras a continuación:
GESTIÓN INTEGRAL DE LOS ARCHIVOS DE LA IGLESIA EN EL SIGLO XXI
XIV Jornadas Técnicas de Archiveros de la Iglesia en España
5 y 6 de marzo de 2026
Saludos a los presentes…
Es para mí muy grato dirigirme a ustedes al inicio de estas jornadas dedicadas a un tema que, lejos de ser meramente técnico, toca el corazón mismo de la vida de la Iglesia: la gestión integral de los archivos eclesiales en el siglo XXI.
Permítanme comenzar con una palabra sencilla, pero profundamente sincera: gracias.
Gracias por vuestro trabajo, tantas veces silencioso, discreto, incluso oculto. Gracias porque, en un mundo que valora lo inmediato, sois custodios de lo permanente; en una cultura de lo efímero, garantizáis la memoria; en una sociedad que a veces olvida sus raíces, hacéis posible que la historia siga hablando.
Porque los archivos de la Iglesia no son simplemente depósitos de documentos. Son, en un sentido muy real, lugares de memoria viva, espacios donde la fe se ha hecho historia, donde la acción de Dios ha dejado huellas concretas en la vida de su pueblo.
- EL ARCHIVO ECLESIAL: MEMORIA DE LA FE Y SERVICIO A LA IGLESIA
La Iglesia es, por su propia naturaleza, una comunidad histórica. No existe en abstracto, sino encarnada en el tiempo, en los pueblos, en las culturas. Y esa encarnación deja rastros: actas, cartas, libros sacramentales, documentos administrativos, testimonios de vida pastoral, de caridad, de misión.
Todo ello constituye un patrimonio que no nos pertenece en sentido estricto, sino que hemos recibido y estamos llamados a transmitir. En este sentido, el archivo eclesial no es un mero instrumento auxiliar. Es una dimensión constitutiva del cuidado de la memoria eclesial.
San Juan Pablo II lo expresó con claridad al afirmar que la Iglesia “vive en la historia” y que la memoria es un elemento esencial de su identidad. Benedicto XVI insistió en que el cristianismo es una fe que se apoya en acontecimientos reales. Y el Papa Francisco ha recordado en diversas ocasiones que la memoria es una categoría profundamente espiritual, porque nos permite reconocer la fidelidad de Dios a lo largo del tiempo.
Por eso, vuestra labor no es solo técnica. Es también, en cierto modo, una forma de diaconía eclesial: un servicio a la verdad, a la comunión y a la misión. Y por ende una diaconía social.
- DE LA CONSERVACIÓN A LA GESTIÓN INTEGRAL
El tema que nos convoca hoy introduce un matiz decisivo: hablamos de gestión integral.
Durante mucho tiempo, el acento en los archivos ha estado puesto fundamentalmente en la conservación. Y, sin duda, conservar sigue siendo una tarea imprescindible. Sin conservación, no hay memoria. Pero hoy sabemos que no es suficiente.
Hablar de gestión integral implica una visión más amplia, más dinámica, más articulada. Significa comprender el archivo no solo como un lugar donde llegan los documentos al final de su vida administrativa, sino como parte de un ciclo completo de la documentación, que incluye:
- la producción de los documentos,
- su organización,
- su valoración,
- su conservación,
- su accesibilidad,
- y su difusión.
En otras palabras, el archivo deja de ser un “final” para convertirse en un elemento transversal en la vida de la institución eclesial.
Esto supone un cambio cultural importante. Supone pasar de una lógica reactiva a una lógica proactiva. Supone implicar a las distintas instancias de la vida diocesana o institucional. Supone también reconocer que la gestión documental es un factor de buen gobierno, de transparencia y de responsabilidad.
- LOS DESAFÍOS DEL SIGLO XXI
Este enfoque integral se vuelve aún más urgente cuando consideramos el contexto en el que vivimos. El siglo XXI plantea desafíos inéditos, y también oportunidades, para los archivos y archiveros de la Iglesia.
- a) La transformación digital
Vivimos en una cultura profundamente marcada por lo digital. Gran parte de la documentación que hoy se produce ya no tiene soporte físico.
Esto plantea preguntas de enorme calado:
- ¿Cómo garantizar la autenticidad y la integridad de los documentos digitales?
- ¿Cómo asegurar su conservación a largo plazo en un entorno tecnológico cambiante?
- ¿Qué criterios aplicar para su clasificación y acceso?
La digitalización, además, no es solo una cuestión técnica. Tiene implicaciones prácticas y pastorales: permite ampliar el acceso, facilitar la investigación, acercar el patrimonio a nuevas generaciones. Pero también exige prudencia, criterios claros y una adecuada formación.
- b) La accesibilidad y el servicio
Otro desafío importante es el de la accesibilidad. Los archivos eclesiales están llamados a ser espacios de servicio al investigador, al ciudadano, a la comunidad eclesial.
Esto implica encontrar un equilibrio entre:
- la necesaria protección de los documentos,
- el respeto a la privacidad y a la normativa vigente,
- y el derecho legítimo al acceso a la información.
En este punto, la profesionalidad y el discernimiento de los archiveros resultan esenciales.
- c) La conciencia patrimonial
En muchos contextos, aún es necesario crecer en la conciencia del valor de los archivos. No siempre se percibe su importancia. A veces se les considera un ámbito secundario, o se les destinan recursos insuficientes.
Por eso, una de las tareas que vosotros realizáis, sin que siempre se reconozca, es también pedagógica: ayudar a la Iglesia a tomar conciencia de que cuidar sus archivos es cuidar su identidad.
- d) La formación y la profesionalización
El mundo archivístico se ha vuelto cada vez más complejo. Requiere competencias técnicas, jurídicas, tecnológicas. Esto hace imprescindible apostar por la formación continua y por la colaboración entre profesionales.
Jornadas como estas son, en este sentido, especialmente valiosas: permiten compartir experiencias, generar sinergias, aprender unos de otros.
- ARCHIVOS Y MISIÓN EVANGELIZADORA
Podría parecer que todo lo que estamos diciendo pertenece a un ámbito muy especializado. Pero en realidad, está profundamente conectado con la misión de la Iglesia. Un archivo bien gestionado no es solo un archivo ordenado. Es un archivo que sirve a la evangelización.
¿Cómo?
- Permitiendo conocer la historia de la fe en una comunidad concreta.
- Ofreciendo fuentes para la investigación teológica, histórica y pastoral.
- Haciendo posible que las nuevas generaciones descubran sus raíces.
- Custodiando testimonios de santidad, de caridad, de entrega.
En este sentido, el archivo es también un lugar donde se puede percibir —de manera silenciosa pero elocuente— la acción de Dios en la historia.
El patrimonio cultural de la Iglesia no es algo referido al pasado, sino un recurso vivo para la evangelización. Y esto vale plenamente para los archivos.
- UNA ESPIRITUALIDAD DEL ARCHIVERO
Y, finalmente, una breve reflexión más personal. Quizá no se habla mucho de ello, pero creo que también podemos hablar de una cierta espiritualidad del archivero.
Una espiritualidad que tiene que ver con:
- la paciencia,
- el cuidado por el detalle,
- el respeto por la verdad,
- la humildad de quien trabaja sin buscar protagonismo,
- la fidelidad en lo pequeño.
En cierto modo, vuestro trabajo se parece al del sembrador que no siempre ve los frutos inmediatos, pero sabe que lo que hace es necesario para que otros puedan cosechar.
Custodiáis palabras, decisiones, historias… pero, en el fondo, preserváis vidas. Y en esas vidas, de un modo u otro, está presente el misterio de Dios.
Estas Jornadas son una oportunidad para renovar la conciencia de la importancia de vuestra misión y para afrontar juntos los retos que tenemos por delante.
La gestión integral de los archivos de la Iglesia en el siglo XXI no es solo una cuestión organizativa. Es una llamada a integrar memoria, responsabilidad y visión de futuro.
Os animo a seguir trabajando con rigor, con pasión y con sentido eclesial. A no desanimaros ante las dificultades. A seguir construyendo redes de colaboración. Y, sobre todo, a no perder nunca de vista el sentido profundo de vuestra tarea: cuidar los archivos de la Iglesia es cuidar su memoria.
Y al cuidar su memoria, estáis sirviendo a su identidad y a su misión.
Muchas gracias.